6 Claves por las que no consigues tus objetivos

¿Cuántas veces te has propuesto metas u objetivos y tras un espacio de tiempo terminas sintiéndote culpable, y pensando que no tienes voluntad, que eres incapaz de hacer lo que te propones?

   Aunque es algo muy frecuente que nos pasa a todos, la realidad es que tú no tienes ningún problema, y eres perfectamente capaz de acabar lo que te propones. Quizá la metodología que estás siguiendo para conseguir esos objetivos está distorsionada y por tanto no está nada clara.

  1. No lo quieres realmente, está alejado de tu realidad

Es importante que ese objetivo sea realmente importante para ti, y, por tanto debes de tener una INTENCIÓN o RAZÓN para conseguirlo. Preguntante cuál es el motivo por el cual quieres conseguir tu objetivo, y qué es lo que te ha llevado a tener esa motivación. A partir de ahí podrás empezar a tener más claro qué es lo que te lleva a conseguir tal objetivo.

  1. No es el momento adecuado

Nuestro frenético estilo de vida nos lleva a intentar a hacerlo todo lo más pronto posible, y mientras más cosas haces a la vez, mejor.
Es importante considerar las circunstancias de cada momento, y valorar de qué forma el contexto en el cual te encuentras puede interferir en el cumplimiento de tus objetivos. Recuerda que tu estado emocional, condicionado por ciertas circunstancias tendrá un efecto inmediato en tu actitud. Debes valorar fríamente cuándo es el mejor momento para cumplir tus objetivos, es decir, cuando el viento sopla a tu favor.
Importante, no utilices la última frase para utilizarlo como una escusa universal.

  1. Objetivos poco definidos

La regla de oro de un objetivo bien definido… consta de 5 pasos:

        Específicos. Qué, cuándo, cómo y dónde, mientras más detalle de cada uno de ellos mejor.

        Realistas. No es viable proponerte correr la maratón popular de navidad, en noviembre, si no te has movido ni a coger el mando de la tele durante todo el año.

        Factibles. Proponerte ganar un millón de euros en un año puede ser muy factible. Pero si acabas de empezar con tu negocio… no lo es demasiado. Divide tu objetivo en pequeños logros a conseguir en el tiempo, por ejemplo, 250 mil el primer año, 500 mil el segundo… etc. De lo improbable.. atrévete y conviértelo en posible.

        Medibles. Generalizar y ser inespecífico es el principal enemigo de un objetivo bien formulado. Si quieres ganar dinero, especifica cuanto, si quieres perder peso especifica cuanto…etc.  Del mismo modo debe de ser medible en el tiempo, es decir: 3kg en dos semanas. 1000€ en 2 meses…etc.

  1. Disfruta de tus pequeños logros

No esperes a conseguir el objetivo final para celebrarlo. Celebra cada pequeño logro ya que estarás un poco más cerca del final. Permítete reconocer, celebrar y premiarte por tu esfuerzo.

  1. Tus límites te los pones tú

Muchas veces antes de empezar empiezas a valorar de lo que eres capaz o no de hacer basado en tu experiencia… No subestimes tu capacidad de crecer, sorprender a los demás… y sobre todo, sorprenderte a ti mismo. Recuerda que eres tú el encargado de poner límites a tu esfuerzo y rendimiento.

  1. Si no cumples, te hundes

Es muy normal ser exigente con uno mismo. El nivel de exigencia está muy bien, pero siempre con unas trazas de flexibilidad. Permítete ser flexible durante el proceso, recuerda que estás en un proceso para conseguir algo que deseas, y que lo más bonito es disfrutar del camino del trabajo y del autoconocimiento.

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