Consejos para hablar en público

El miedo escénico que puede llegar a paralizarte y dejarte aún más en evidencia. Pero debes saber que hablar en público no es un drama o una barrera infranqueable. A muchas personas les cuesta ponerse delante de una audiencia y transmitir de forma convincente sus ideas, pero hay herramientas sencillas  para evitar esos nervios

   Lo mejor que puedes hacer es no seguir dando vueltas a un círculo vicioso. Aísla el pensamiento acerca del miedo escénico que te causa hablar en público. ¿A qué le tienes miedo?  Es siempre lo mismo, el ridículo, a tartamudear y dudar, a perder el hilo y, de paso, prestigio profesional, pero debes saber que eso nunca o casi nunca ocurre. ¿Conoces a alguien a quien hayan despedido de su empresa por no hablar bien en público? Lo de quedarte en blanco, el miedo a perder el hilo, además, tiene fácil solución. Lleva notas -siempre en tarjetas de tamaño reducido no en folios que tiemblan- , si es a que no te funcionen los medios audiovisuales y toma las medidas necesarias para reducir esa posibilidad del error al mínimo.

Puede ayudarte un inicio que enganche a tu audiencia. Depende de las circunstancias pero, en general, un chiste inteligente, una cita ingeniosa o un comentario audaz puede ayudarte a ganarte al público con una buena introducción. De esta manera romperás el hielo y conseguirás la atención de todos. Además, siempre puedes utilizar un vídeo como introducción con la que ganarás tiempo para tranquilizarte. Eso sí, lo hagas como lo hagas ensáyalo.

Lo normal es que uno tenga que hablar en público de un tema que controla y del que acumula datos, cierta autoridad. Cuanto mejor te sepas el tema de tu intervención, menos nervios tendrás y mejor te saldrá. Recuerda que si el tema lo dominas, no tienes mucho que temer, Tranquilo. Si además, ensayas y te visualizas haciendo la charla, como los atletas antes de saltar altura, nada tendrás que temer.

Uno delos temores más importantes es al ataque de pánico al silencio o a la mente en blanco. Si lo sufres, respira, mira tus notas, bebe agua y sonríe. No pasará nada. Es natural. Solo tendrás que retomar el asunto donde lo dejaste. Hazlo lentamente, con relajación.

Y, por favor, nunca confieses al auditorio tu nerviosismo o un error. ¿Por qué? Lo más probable es que nadie haya notado nada. Tú continúa tu exposición como si nada pasara. Haz como si ellos no estuvieran allí.

Una última cosa, si sonríes durante tu charla, ya tienes algo ganado. La gente es más benevolente con alguien que demuestra buen humor. 

A hablar en público se aprende hablando en público, por eso, cada vez que tienes que hacerlo, es una oportunidad para mejorar. ¡Aprovéchala!

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