La mochila emocional

   Recuerdos, experiencias, emociones ancladas al pasado… Todo ello y mucho más conforma nuestra mochila. Nos identifica, nos etiquetamos inconscientemente en función de lo grande o pequeña que sea nuestra mochila. Inclusive, nos etiquetamos en función de lo que la gente piensa de la carga que llevamos a cuestas.

Lo más alarmante y crítico es cuando nos anticipamos a las críticas de los demás, y en un intento desesperado de parecer “normales” escondemos nuestra mochila tras unas capas de falsa sonrisa y estado manipulado.

Queremos ser aceptados amoldándonos a los estereotipos del grupo del contexto en el que nos movemos. Y eso nos lleva a esconder nuestra identidad.

 Nuestra identidad, el SER que se encuentra bajo las capas de piel, y bajo la máscara que vestimos cada día, es lo que realmente nos caracteriza.

Nuestras experiencias, aprendizajes, recuerdos, emociones son los ladrillos de nuestra construcción llamada vida que nos han llevado hasta donde estamos ahora mismo. Recordemos que nuestros comportamientos vienen condicionados por los aprendizajes del pasado, los cuales, están basados en la experiencia sensorial.

Somos la suma de nuestras experiencias, no somos el futuro, somos el resultado de nuestro pasado. Por tanto, ¿qué necesidad hay de esconder nuestra mochila?

Las emociones son necesarias, nos permiten desenvolvernos en el contexto, nos permiten actuar conforme a nuestros valores y experiencias, a la vez que éstos condicionan nuestras emociones. Todo éste proceso no es más que un círculo vicioso emocional.

             ¿De qué forma podemos empezar a aceptarnos tal como somos cada uno con nuestra carga? 

Aceptando nuestras emociones. Y, para aceptar no hay otro primer paso que el reconocer que somos seres emocionales condicionados por ellas nuestros actos y comportamientos, así como nuestra forma de concebir y trazar el mundo.

Siéntate, reconoce qué estás sintiendo, donde los sientes y el para qué. Para qué hay una emoción en tu cuerpo en cada momento… Sólo así descubriremos la intención oculta de cada emoción.

El desarrollo personal (concepto que no me gusta mucho utilizar) pasa previamente por el desarrollo de la habilidad de reconocer la intención de cada emoción en cada momento. Sólo así estaremos en la tesitura de tener el poder de cambiar nuestra forma de comportarnos y actuar, respetando y aceptando la emoción que se encuentra detrás.

Nos movemos por intenciones. Si te levantas de la silla y vas al salón es debido a que tienes una intención en tu acción.

¿Tiene sentido, no? Un ejemplo practico.

Sentimos vergüenza y miedo cada vez que vas a la playa con tus amigos. Detrás de esa emoción puede haber muchas causas ¿no?… Si pasamos por el proceso anteriormente descrito…

  1. Aceptamos esa emoción como parte de nuestro ser
  2. Aceptamos el recuerdo o experiencia de nuestro pasado y lo convertimos en un aprendizaje
  3. Reconocemos la emoción o el conjunto de ellos en cada uno de los contextos
  4. Buscar la intención de cada emoción

                        4.1. Cuál es la intención de tener vergüenza

                        4.2. Cuál es la intención de tener miedo

  1. Trabajar con las respuestas

                        5.1 Qué puedo hacer para que esa emoción no sea dañina y no me limite

                        5.2 Qué es lo que ya tengo para conseguirlo

  1. Con qué intención voy a llevar a cabo lo que he econtrado en el paso 5

Como hemos dicho anteriormente, somos seres emocionales que nos movemos por intenciones (sin entrar a valorar ni etiquetar si son positivas o negativas) y por tanto, si actuamos a partir de la intención nuestros actos, realmente, se encontrarán en sintonía con nuestra esencia, nuestro ser, en definitiva con nuestro pasado, aceptándolo, respetándolo y sobre todo aprendiendo de él.

Será de ésta forma, entre otras tantas que podemos desarrollar a través del autodescubrimiento o de apoyo a través de profesionales, mediante las cuales podremos andar por la calle con nuestra mochila, sin complejos, sin miedos, sin vergüenza, porque estaremos en ecología, sintonía y congruencia entre nuestro SER, ACCIONES e INTENCIONES.

No te avergüences de tu pasado, ni permitas que éste condicione tu presente y futuro. Recuerda que hemos llegado hasta aquí evolucionando, no sólo a nivel biológico sino a nivel cognitivo. El hombre, nosotros, desde nuestro raciocinio y egocentrismo hemos sido los “inventores” del esclavismo, hemos eliminado especies, hemos talado y destruido bosques, hemos creado diferencias entre los nuestros y hemos sembrado el odio para matarnos entre nosotros…

 TU futuro, nuestro futuro pasa por reconocer, comprender, aprehender del pasado. Sólo así tendremos el poder de crear nuevas ideas y opciones que nos permitan desarrollarnos y movernos y crear un mundo en el que nos desenvolvemos de un modo distinto.

 Ricardo Robalino

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